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lunes, 24 de septiembre de 2007

Tener un comportamiento innovador, te ayudará a ser más feliz...

Hay quienes pueden considerar que hacer las cosas de manera diferente, o ser diferente, es un riesgo innecesario de asumir. Sin embargo, estas mismas personas frecuentemente se quejan de tener una vida rutinaria, aburrida, sin estímulos. Poseen una mirada escéptica ante la vida, no creen en nada, les parece que ya está todo hecho, dicho, visto, aprendido. Ante este escenario, yo me pregunto...¿Son felices?

Las personas innovadoras, por el contrario, tienen una vida "colorida", llena de experiencias nuevas, no se aburren, transmiten ilusión a los demás, disfrutan de lo que hacen y se centran en lo bueno, en aquello que les gusta. Fundamentalmente, considero que tienen un espíritu aventurero y extremadamente inquieto y curioso.

Creo que tener un comportamiento innovador aporta muchos más beneficios que riesgos. En la acera contraria, el perfil "ya lo sé todo", tiene la dificultad garantizada de tener una vida plana, falta de ilusión, de alegría, de nuevas experiencias...

Recuerdo a un amigo que cuando lo conocí me dijo: "yo no viviría nunca fuera de España", y en parte, yo lo entendí, porque este es un gran país para vivir. Y en ese mismo momento se me ocurrió que el beneficio que tuvo para mí cambiar de país en varias oportunidades fue el dejar atrás lo que ya no me servía de mí misma y ser y representar en el nuevo país lo que sí me gustaba y lo que sí quería para mi vida en ese momento. Se lo comenté y hace pocos días estuve con él y me reí mucho cuando me dijo que se estaba postulando en su empresa para la carrera internacional...

La felicidad es la ausencia del miedo, según dice Eduardo Punset y como yo considero que la felicidad es un camino, no un destino, te animo a que hagas de tu camino un sinnúmero de experiencias nuevas, donde habrá de las buenas y las malas, pero lo que sí es seguro que no te quedarás empantanado en la rutina.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Las luchas entre el lado izquierdo y el derecho

Nuestro cerebro, muy complejo en sí, tiene dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. A la temprana edad de seis años, cuando comenzamos nuestra educación formal, el izquierdo le ganó la batalla al derecho y se hizo cargo de nuestro aprendizaje. Desde entonces, las luchas entre los dos hemisferios son como en la política: PP y PSOE nunca poniéndose de acuerdo....
Pero resulta, que es el lado derecho el capaz de crear, de encontrar soluciones a problemas desconocidos. El Dr. Ryuta Kawashima, quien se dedicó a utilizar técnicas de diagnóstico por imágenes cerebrales para investigar la mejor forma de estimular la mente, comenta en su libro "Brain trainer" que la actividad del cerebro es muy limitada cuando intentamos resolver problemas complejos, encontrando una inactividad total en el lado derecho. Sin embargo, al resolver problemas de cálculo muy sencillos rápidamente, ambos hemisferios del cerebro trabajan de forma muy activa. Podríamos decir que cuando nos enfrentamos a un problema desconocido, nuestro cerebro se "atasca".
El lado izquierdo del cerebro es el lógico, racional y de pensamiento lineal. Es el encargado de resolver problemas como: se me rompió el coche, voy al mecánico. Pero cuando se enfrenta a problemas desconocidos, como la necesidad de pensar de forma diferente para llegar a un nuevo resultado, o para desarrollar un nuevo servicio, o lanzar una campaña de marketing, o conseguir clientes nuevos, o enfrentarte a los primeros ataques de rebeldía de tu hijo adolescente, se "atasca" literalmente y es incapaz de proveerte una solución sencilla.
Pero a estas alturas del partido cuando llevamos decenas de años sin prácticamente darle cabida a nuestro "ángel creativo", o lado derecho del cerebro, es difícil despertarlo. ¿Cómo lo hago? Fácil. Tengo mis trucos para entrenarlo y despertarlo. Uno muy sencillo es el que propone el Dr. Ryuta Kawashima, hacer ejercicios de cálculo muy sencillos. En España encontramos su libro publicado, que creo que es muy útil o sino, puedes buscarlo en google y encontrarás muchas descargas para el móvil, la pda o el ordenador.
En resumidas cuentas...te encuentras ante un problema para el que no tienes una solución inmediata. Haz estos simples ejercicios de cálculo durante dos minutos. Activarás tu lado derecho del cerebro. Luego, vuelve a tu problema y encontrarás que es más sencillo hallar la solución.
Más trucos...todos los días en este blog.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Olvídese de los expertos y contrate Ignorantes Experimentados

Si quiere innovar, contrate ignorantes experimentados

¿Alguna vez ha escuchado el refrán que dice “la ignorancia siempre es atrevida?” Pues para innovar, es necesario atreverse.

Resulta extraño ante la mirada externa que las empresas que intentan innovar para obtener mejores resultados, destacarse de su competencia, sacar nuevos productos al mercado, o en resumidas cuentas, encontrar el “tesoro escondido” que les lleve al éxito, en sus ofertas de empleo pidan gente innovadora y un mínimo de tres, cinco o más años de experiencia en puestos similares. A priori, parecerían características contrapuestas.

La innovación, según la entiendo, consta de tres fases: la disposición, la creación y la implementación. A su vez, cada fase está integrada por una serie de factores. La primera fase la componen factores como: la inquietud, la inconformidad o la incomodidad. Estos tres factores, son en realidad tres emociones. Cuando uno siente la inquietud de mejorar, la inquietud de que hay algo más que se puede hacer y que no se está haciendo, el inconformismo con una situación dada o la incomodidad de tener que hacer algo que no sabemos cómo hacerlo, nuestro cerebro comienza a imaginar soluciones, a jugar con ideas nuevas, a pensar de manera diferente.

Para innovar es necesario pasar por esta primera fase, entendiendo que las emociones opuestas –comodidad, conformismo o tranquilidad – son las mayores enemigas de la innovación. Cuando una persona posee una experiencia de cierta cantidad de años en un sector, tiende a pensar de manera estructurada en las soluciones a los problemas que se le puedan presentar. Su imaginación no se pone en marcha porque posee las soluciones, pero éstas son las ya conocidas, las ya experimentadas y las no innovadoras.

Todos los días se lanzan al mercado miles de productos y servicios nuevos, que en su gran mayoría son productos y/o servicios igual a sus hermanos anteriores pero con un empaquetamiento diferente, con pequeñas modificaciones, sin tratarse en su gran mayoría de productos realmente innovadores, diferenciadores, que realmente sean atractivos y, aunque puedan no ser necesarios, se conviertan en una necesidad para el consumidor. Esto sucede, principalmente, porque en las empresas hay gente muy capacitada, muy conocedora del negocio, con años de experiencia y poco o nada ignorante.

La ignorancia es justamente la ausencia de conocimiento. Cuando encontramos dentro nuestro un punto de ignorancia, es como descubrir oro en nuestro cerebro. ¡No sabemos, no entendemos!. Y resulta que el pensamiento racional, linear y verbal se halla en el lado izquierdo del cerebro, aquel que desde que comenzamos nuestra educación formal a los 6 años tiene mayor preponderancia. Pero cuando encontramos una laguna de conocimiento, un punto de ignorancia, nuestro tan utilizado lado izquierdo se frustra, no encuentra soluciones, se atasca y en su salvación interviene el lado derecho, el ángel de la creatividad. El lado derecho del cerebro es donde reside nuestra capacidad de interpretación, de abstracción y de pensamiento creativo. Por ello, la ignorancia puede resultar una gran habilidad para la innovación y el conocimiento profundo de un área, un obstáculo. El desconocimiento de un tema genera la necesidad de entenderlo para así superar las barreras. Y es el lado derecho del cerebro el que comienza a funcionar buscando nuevos horizontes.

Las personas con perfil innovador tienen una característica en común: su inquietud. La inquietud genera la necesidad de investigar, de adentrarse en mundos desconocidos, de absorber nuevas experiencias. Un perfil innovador busca el cambio y desafía lo establecido. Es a este tipo de personas que yo denomino ignorantes experimentados, porque generalmente poseen una gran cantidad y variedad de experiencias y no se adaptan a la rutina, pero como el conocimiento es ilimitado y ansían las nuevas experiencias serán quienes puedan tener una mirada fresca, diferente, ignorante, atrevida y experimentada a la vez ante una nueva situación. La variedad de experiencias que han vivido son las que les permiten conectar un concepto con otro, llegando a soluciones y productos realmente innovadores.

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