Google creó una fórmula matemática para afrontar la salida en los últimos tiempos de varios de sus ejecutivos. El algoritmo, aun en fase de prueba y cuyos detalles se desconocen aún, pretende identificar a los empleados más susceptibles de irse, según The Wall Street Journal.
En PROCESOi, hemos desarrollado un método basado en el de Ned Hermann que mide qué perfil tiene una persona basada en sus preferencias cerebrales (de qué forma accede al cerebro cuando recibe información). Este test, es cada día más demandado por las empresas, ya que hemos establecido una correlación entre la capacidad de innovar de las empresas y un perfil muy específico que corresponde al 2,98% de la población.
Asimismo, este test nos permite medir el grado de innovación de una persona. Como en la actualidad el 70% de las búsquedas de directivos piden como competencia principal la innovación, nuestros clientes nos han pedido que emitamos un certificado cuando encontramos un perfil innovador, ya que con éste, se le facilita la tarea de búsqueda de trabajo a la persona.
Aparentemente los empleados de google se estarían yendo de la compañía porque esta ya no es tan desafiante como podía serlo hace unos años. Probablemente este perfil que se desmotiva ante la falta de desafíos constantes tenga que ver con el 2,98% de perfiles tri-preferentes que hemos encontrado.
jueves, 21 de mayo de 2009
Google y la fuga de cerebros
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jueves, 8 de enero de 2009
¿Tienes licencia para equivocarte?
* La cultura de las empresas no permite a sus empleados “cometer errores” ni premia las iniciativas de innovación si no son fructíferas.
* La predisposición a asumir ciertos riesgos controlados favorece las prácticas de innovación de una empresa y en consecuencia su capacidad innovadora
Las prácticas de innovación de una empresa se refieren a cómo los empleados perciben que la empresa lidera la innovación en términos de estrategia, cuenta con clientes y promueve la generación de ideas dentro y fuera de la organización, tiene procesos ágiles para la toma de decisiones y su estructura y organización promueven la innovación.
Uno de los factores clave que determina estas prácticas es la Cultura innovadora de la empresa: cuál es el clima existente para aportar nuevas ideas, cómo es la valoración de las ideas aportadas por los empleados y si existe o no un sistema formal de captura, reconocimiento y recompensa de ideas.
De acuerdo con Innovation X-ray, el estudio sobre los factores que determinan la capacidad de innovación de las empresas, es importante que los superiores concedan cierta licencia a sus empleados para cometer errores. Si bien los riesgos han de estar controlados, una cierta predisposición a asumir riesgos favorece la capacidad de innovación de una empresa.
Para enfatizar esta “licencia a equivocarse” es importante que haya un sistema de aprendizaje sobre errores. Una organización puede permitirse los errores, pero lo que está claro es que estos no han de volver a cometerse, por lo que un sistema de aprendizaje sobre errores es fundamental. El primer paso para lograrlo, es que las empresas dejen de ser “exitistas”, es decir, que no siempre se hable de lo que se ha hecho bien, sino también de lo que se ha hecho mal. Además es necesario premiar las iniciativas de innovación, aún cuando éstas no hayan sido fructíferas.
También es importante que los empleados estén dispuestos a desafiar políticas y prácticas de la empresa. Innovar, en muchos casos, significa dar por malo todo lo hecho anteriormente y replantearse desde cero todas las estrategias o acciones a emprender. Es significativo que el 73% de los empleados señalen que no creen que desafiarían las políticas de empresa y el 70% afirme que su empresa no cuenta con un sistema de aprendizaje sobre errores.
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El talento de los empleados: punto de partida de la innovación
Cada persona posee un talento natural que alineado con la función adecuada en el trabajo es un factor decisivo a la hora de aumentar la capacidad de innovación dentro de una empresa.
Las personas son quienes crean las políticas, los procesos y la estructura de las empresas, por tanto no es de extrañar, como ya dijo el fundador de Apple Steve Jobs, que la innovación no dependa del dinero, sino de las personas.
Una vez conocido cuál es el punto de partida de la innovación debemos saber cómo identificar a los talentos innovadores y canalizar su potencial hacia el área funcional más adecuada, y en este aspecto las preferencias cerebrales tienen mucho que decir.
Qué son las preferencias cerebrales
Si bien los seres humanos utilizamos la totalidad de nuestro cerebro, las áreas de éste que utilizamos de forma “preferente” ante diferentes situaciones establecen lo que se llama una “preferencia cerebral”. Estas preferencias explican las diversas maneras de percibir y asimilar la información, de tomar decisiones y solucionar problemas, que tiene cada persona. Conociendo las preferencias cerebrales de los individuos se puede entender por qué algunos destacan en determinados aspectos mientras que otros le suponen una complejidad mayor.
En función de la preferencia cerebral predominante, las personas se dividen en cuatro perfiles: innovadores, relacionales, planificadores y analíticos.
* El analítico requiere hechos para actuar y es realista, crítico y concreto.
* El planificador es adverso al riesgo, es previsor, organizado, pragmático, cuidadoso y siempre establece procedimientos de actuación.
* El relacional es sensible, emotivo, buen comunicador y sus pensamientos son bastante abstractos.
* El innovador tiene un pensamiento avanzado, intuye, especula, imagina, toma riesgos y busca soluciones específicas para problemas concretos.
Cada persona utiliza por lo menos un área preferencial más a menudo, sin embargo, la gran mayoría (el 70%) posee dos, y solamente un 20% trabaja con tres áreas cerebrales de forma preferente. El cerebro es flexible, por lo tanto un individuo puede desarrollar las áreas de su cerebro que no son las preferenciales. Los estilos y formas de aprender dependen mucho de la preferencia del cerebro de una persona. Por lo tanto, aunque no se puede afirmar que una persona tri-preferente sea más inteligente que una con una doble preferencia, podemos deducir que a más preferencias, más fácil y sencillo es el aprendizaje.
En busca del candidato ideal
Analizando los perfiles del cerebro junto con la naturaleza del trabajo y de las áreas funcionales, una compañía puede determinar si la persona tiene el perfil adecuado para un trabajo o función determinada para así obtener el máximo rendimiento del individuo y en definitiva incrementar la productividad de la empresa.
* El analítico es una persona cuyo puesto ideal se encontraría en Finanzas, Análisis, Tecnología u Operaciones.
* El planificador obtiene el mayor rendimiento trabajando en Producción, Operaciones, Administración, Gestión de Proyectos o Planificación.
* El relacional destaca en Comunicación, RRHH, Departamento Comercial o Atención al Cliente.
* El innovador se encuentra cómodo en Marketing, Innovación, Tecnología, I+D o Internacional.
Es cierto que no hay una preferencia mejor que otra, pero el estudio recientemente presentado Innovation X-ray sobre los factores que determinan la capacidad de innovación de una empresa, ha probado que los perfiles tri-preferentes (innovador, relacional y planificador) son los más eficaces para potenciar la capacidad de innovación de las empresas. Y la distribución ideal de talentos en una empresa debería ser la siguiente: 35% innovadores, 25% relacionales, 20% analíticos y 20% planificadores.
Hacer test de preferencias cerebrales
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La capacidad de innovación de las empresas en España se sitúa en un 5,7 sobre 10
Las preferencias cerebrales, el comportamiento de los empleados y las prácticas de innovación determinan la capacidad innovadora de una organización
El pasado mes de Octubre en Madrid se dieron a conocer los resultados del estudio realizado por PROCESOi y dirigido por el Prof. Nagarajan Ramamoorthy de la Universidad de Houston que analiza los factores que determinan la capacidad de innovación de las empresas. Innovation X-ray, como se ha llamado al estudio, midió la correlación estadística entre 225 variables y contó con la participación de más de 450 personas pertenecientes a 9 empresas de diversos sectores.A través de este estudio, se lograron obtener tres indicadores de capacidad de innovación: las preferencias cerebrales de los empleados, su comportamiento dentro de la organización y las propias prácticas de innovación de las empresas. Como media, las empresas en España han logrado una puntuación de 5,7 sobre 10 en capacidad de innovación.
Este estudio ha servido como modelo para presentar el Ranking Mundial de Innovación (WIR), que llevará a cabo PROCESOi durante 2009 para medir los indicadores de capacidad de innovación de las empresas a nivel global.
Principales conclusiones del estudio:
Los siguientes factores son los que han demostrado tener la mayor correlación estadística con la capacidad de innovación de una empresa.
- Porcentaje de innovadores: este factor tiene una correlación directa y muy específica sobre la capacidad de innovación de las empresas. Hemos encontrado que el porcentaje ideal de innovadores a tener en la organización es del 35%.
- El nivel de inglés alto o bilingüe también ha demostrado tener una correlación importante con la capacidad de innovación.
- La capacidad de las empresas de proyectar el futuro y diseñar productos, procesos o servicios en función de las necesidades futuras de sus clientes.
- La obligatoriedad de innovar, es decir, el claro mandato por parte de los comités de dirección en cuanto a lo que se espera de los empleados en relación con la innovación, también ha mostrado una correlación estadística importante, sumada a la comunicación de la estrategia de innovación.
- La captación de ideas y su reconocimiento.
- La percepción de justicia en la política de otorgamiento de bonos.
- La colaboración con el entorno (Universidades, profesionales, empresas del sector).
Qué son las preferencias cerebrales
Si bien los seres humanos utilizamos la totalidad de nuestro cerebro, las áreas de éste a las que accedemos de forma “preferente” ante diferentes situaciones establecen lo que se llama una “preferencia cerebral” y marcan la diferencia en estilos de pensamiento entre las personas. En estudios realizados por neurocientíficos en todo el mundo se han establecido cuatro grandes áreas cerebrales, cada una de ellas asociada a un estilo de pensamiento: innovador, relacional, planificador y analítico. Cada ser humano tiene por lo menos un área de su cerebro preferida. Sin embargo, la gran mayoría (70%) posee dos y solamente un 20% trabaja con tres áreas cerebrales de forma preferente. Si bien es cierto que no hay una preferencia mejor que otra, este estudio ha probado que los perfiles tri-preferentes (innovador, relacional y planificador) son los más eficaces para potenciar la capacidad de innovación de las empresas. De ellos, solamente se ha encontrado un 2,98% en la muestra. Asimismo, es muy importante que las empresas cuenten con un mapa de preferencias cerebrales para sacar el mayor partido de los empleados, alineando su preferencia cerebral con la naturaleza del trabajo. Así, una compañía puede determinar si la persona tiene el correcto perfil para un trabajo o función determinada y por tanto incrementar la motivación de los empleados y la productividad de la empresa.
“El único riesgo es no innovar”
El comportamiento innovador se entiende como la actitud que mueve a los empleados a generar ideas que puedan aportar mayor valor al negocio y a buscar apoyos dentro de la empresa con el fin de materializarlas en soluciones. El comportamiento innovador está directamente vinculado, entre otras muchas variables, a la obligatoriedad de innovar, es decir, a que la empresa marque pautas y objetivos claros de innovación. “Hay que desafiar a la gente a que cambie sus estrategias de trabajo para llegar a nuevos caminos” señaló Mariana Ferrari, Consejera Delegada de PROCESOI. Asimismo, Mariana Ferrari indicó que las empresas han de perder el miedo al cambio, ya que un 57% de los encuestados por PROCESOi señaló como su actividad favorita dentro del trabajo la innovación y hacer cosas diferentes.
Prácticas de innovación
Se refieren a cómo los empleados perciben que la empresa lidera la innovación en términos de estrategia, cuenta con clientes y promueve la generación de ideas dentro y fuera de la organización, tiene procesos ágiles para la toma de decisiones y su estructura y organización promueven la innovación.
“La innovación florece en la promiscuidad”
En definitiva, y como apuntó el reputado economista Juan Urrutia en su presentación, la productividad de una empresa hay que buscarla en la innovación, y en un contexto empresarial de gran complejidad como el actual es necesario hacer que la innovación florezca, pero no de cualquier manera sino analizando los aspectos que no funcionan correctamente en la organización, formando al personal en las áreas adecuadas, estableciendo unas directrices claras de actuación y comunicándolas de forma correcta.
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lunes, 14 de enero de 2008
¿Eres innovador, creativo, analítico o planificador?
El cerebro humano, con cerca de 30 mil millones de neuronas, es el mayor ordenador jamás construido. Einstein solía decir que no utilizamos más del 10% de nuestra capacidad. Aumentar tal capacidad, o sea, ser más inteligente, más creativo, retener mejor, trabajar mejor y más rápidamente es un viejo sueño de la humanidad que se hace posible a medida que comprendemos mejor cómo funciona nuestro cerebro.
Estudios del comportamiento humano, realizado en forma independiente por Carl Jung, Ned Herrmann y Georgi Lozanov, establecieron la existencia de cuatro áreas de la corteza cerebral, responsables de una determinada forma de pensar, comunicarse con los demás, actuar, ver la vida y solucionar problemas. Ned Herrmann fue más allá, comprobando que cuando nacemos tenemos por lo menos un área “preferida” o “dominante”, dos secundarias y una terciaria. Las características de cada área están sintetizadas en el siguiente cuadro:
A su vez, el cerebro está dividido en dos hemisferios, uno izquierdo y el otro derecho. El hemisferio izquierdo es donde se “almacena” el pensamiento lógico, lineal y racional. El hemisferio derecho, por el contrario, tiene tendencia a ser menos lineal, más emotivo y creativo.
La dominancia cerebral por otro lado es flexible. Esto quiere decir que podemos tener una tendencia natural a ser más creativos, pero si las experiencias de vida nos llevan a ser más analíticos, terminaremos desarrollando el área analítica también y viceversa.
Conocer la dominancia cerebral de una persona permite explicar y entender las diferencias individuales, siendo una muy buena herramienta para mejorar la efectividad personal y organizacional. En cuanto a innovación se refiere, es claro que conocer la dominancia cerebral de las personas de un equipo te permite ayudarlas a desarrollar aquellas áreas que tienen menos desarrolladas o formar equipos con personas complementarias.
¿Quieres saber qué tipo de persona eres?
Una manera científica de conocerlo es a través del test desarrollado por Ned Herrmann. Si quieres más información sobre cómo hacer este test, ponte en contacto con alvaromelendez@proceso-i.com. Una manera “no científica” pero bastante acertada es saber que:
Aquellas personas con una preferencia por el cuadrante A (analítico) disfrutan del: golf, bricolage, modelismo, restauración de coches, caza, juegos electrónicos, juegos estratégicos, billar y ordenadores.
El perfil B (planificador) prefiere jugar a las cartas, la pesca, el tenis, bowling, remo, culturismo, jogging.
El perfil D (innovador) prefiere interpretar música, fotografía, escritura creativa, danza, bicicleta, esquí, la naturaleza, enología y paseos.
El perfil C (comunicador) disfruta de los viajes, le gusta escuchar música, la cocina, la literatura, la jardinería, las personas, jugar con niños, voluntariado, teatro y sobretodo una buena “charla” con una persona querida.
Probablemente encontrarás en esta lista que tienes un poco de cada uno de los perfiles y es porque como mencioné más arriba, tenemos una o dos áreas de preferencia pero luego tenemos otras secundarias o incluso terciarias. Para saber cuál es tu área de preferencia simplemente piensa con qué lista te identificas en más actividades. ¿Será la A, B, C o D?
Por otro lado, en las investigaciones de Herrmann sobre la dominancia cerebral en relación con las preferencias de trabajo estableció que éstas variaban de acuerdo con la dominancia cerebral de los individuos, concluyendo que ingenieros, financieros, analistas de sistemas y abogados tienden a ubicarse en el cuadrante A; mientras que en el B se ubican los administradores, contadores y planificadores operacionales. En el cuadrante C, se encuentran los trabajadores sociales, profesores (maestros), enfermeras, y finalmente en el cuadrante D, se ubican los artistas, empresarios, publicistas y planificadores estratégicos.
En una organización, un equipo formado por personas con diferentes modos de pensamiento será sumamente efectivo, pues logrará resultados en forma rápida, sin que sus miembros se desgasten teniendo que realizar tareas que por su preferencia cerebral les resulten complicadas, engorrosas o poco satisfactorias.
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