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martes, 2 de octubre de 2007

Dando paso a la innovación


La innovación es importante en tu compañía, o eso se dice generalmente. Asumiendo que estás en un cargo de responsabilidad dentro de la empresa, la innovación para ti es, cuando menos, un tema a tener en cuenta. Pero analicemos por un momento, ¿qué prioridad tiene para tus empleados la innovación?
Lo más probable es que no tenga una prioridad real en su lista. En la mayoría de las organizaciónes, la gente pondrá la innovación al final de su lista de prioridades, pero por sobretodas las cosas, debajo de escribir reportes, hacer cálculos financieros, estar presente en reuniones, contestar e-mails, participar en los grupos de trabajo... definitivamente, la innovación estará muy por debajo en la lista de prioridades que aquellas actividades rutinarias y cotidianas.

Sin embargo, está claro que con lo rápido que estamos evolucionando, hay que innovar con el objetivo de diferenciarse, o por lo menos, para cumplir los objetivos de negocio que año a año son mayores y más difíciles de alcanzar.

El turno de la innovaciónHace algunos años, Wayne Morris realizó una investigación sobre los diez factores que traban la innovación dentro de las organizaciones. Encontró que el principal factor es la falta de tiempo y espacio. Dos temas cruciales. En su informe, destaca los comentarios de algunos participantes que dicen “Si solamente tuviera momentos del día sin interrupciones, eso facilitaría mi pensamiento creativo. Pero es poco frecuente encontrar ese tiempo y espacio para simplemente pensar.”

Sin embargo, considero que en el mundo desarrollado, donde trabajamos entre 35-40 horas por semana, debería haber tiempo suficiente para pensar, para innovar, para crear soluciones. ¿O acaso no hay tiempo para tomarse un café o fumarse un cigarillo? Y no es que ésto esté mal, está bien porque es necesario también tener tiempo para relajarse. Pero tiempo, hay. El tema se centra en las prioridades.Por lo tanto, el problema no está en la falta de tiempo para ser creativos. Está en que ellos creen que la creatividad es una pérdida de tiempo, o por lo menos, que hay otras tareas que han de hacerse primero. Por lo tanto, aunque el equipo de dirección diga que “la innovación es nuestra prioridad número uno”, puedo aseguraros que la mayoría de los empleados no lo ha entendido así.
¿Por qué la innovación tiene poca prioridad para algunos?

Hay varias razones. La primera y más importante es que el equipo de dirección defina claramente qué se espera de la innovación y por qué. Una definición rápida de ello sería: la innovación equivale a la implementación rentable de ideas creativas. Está claro, que dentro del proceso de innovación, si nos quedamos simplemente con la generación de buenas ideas, nunca llevadas a buen puerto, estamos perdiendo el tiempo. Y desgraciadamente, los empleados tienen la sensación de que aportar ideas es una pérdida de tiempo. Hasta que no hagamos algo por comunicar lo contrario, la mayoría de los empleados ni se preocuparán por generar soluciones, desarrollar nuevos productos, proponer nuevas formas más eficientes de organización o comercialización.

Una segunda razón es que, a menudo, ser creativo no parece trabajo real. ¿Qué quiero decir con esto? Piensa en cualquier buena idea que hayas tenido en tu vida y verás cómo no se te ocurrió estando detrás de tu mesa del despacho. Las ideas creativas surgen del intercambio con personas (charlas, frecuentemente, desestructuradas), de un paseo, de una ducha, de un momento de introspección, de leer un libro, de mirar una película, de un momento de diversión... como verás, no he nombrado ni una vez: de contestar un email, de coger una llamada, de participar en una de esas interminables reuniones. Por desgracia ninguno de estos momentos creativos, parecen justificar el sueldo de un empleado.

Una tercera razón, es que tanto creatividad como innovación son conceptos un poco ambiguos y para los que no hemos recibido ningún tipo de formación. Mientras que para cualquier empleado hacer un informe, contestarle a un cliente o trabajar en proyecciones financieras es una tarea concreta y clara, la innovación es ambigua y abstracta. Por lo tanto, prefieren centrarse en hacer aquellas tareas concretas con reglas muy claras.Sin embargo, como responsable sabes que la innovación es básica para la subsistencia de la empresa, ni qué decir para el éxito empresarial. Lo más probable es que ni tú mismo sepas muy bien cómo iniciar un proceso innovador dentro de la empresa.

Algunas sugerencias...

La imagen que aparece al principio de este artículo, es la del Proceso-i, un proceso diseñado por mí e implementado en todo tipo de empresas. Funciona.

Como dentro del mundo de la empresa estamos tan acostumbrados a trabajar con “procesos”, la formalización del proceso de innovación dentro de la empresa es crucial. Por otro lado, comunicar este proceso, es parte del éxito, ya que aquellos empleados que no consideraban la innovación como una prioridad real del equipo de dirección, verán que del discurso se pasa a la planificación.

En el Proceso-i queda claramente indicado que la primera fase de la innovación, conlleva “pensar”, ese verbo que estamos tan poco acostumbrados a practicar dentro de la empresa, ya que a cambio practicamos el “actuar”. Pero bien sabido es, que es conveniente pensar antes que actuar. Aquí queda claro. Para innovar, es necesario tener la inquietud que genera la propia necesidad, dada por la competencia, las circunstancias del mercado o por la simple y llana inquietud del comité de dirección. El inconformismo, tan desconocido para muchos, se puede desarrollar. Es importante salir de la zona de confort para dar un paso hacia delante. La incomodidad se genera naturalmente, cuando los objetivos aumentan o los recursos se recortan, dos temas habituales en la empresa actual.

Es en la identificación de oportunidades donde el cerebro empieza a actuar. Por su lado, hay que ayudar a la imaginación a aflorar. La buena noticia, es que formar a los empleados en técnicas de pensamiento creativo y en el desarrollo del comportamiento innovador es tan beneficioso para la empresa, como para la propia persona.

Para fomentar la innovación, es también importante (dentro del concreto mundo de la empresa) que se desarrolle un sistema de incentivos que de alguna manera le diga a la gente que el estado mental que se premiará será aquel que “encuentre soluciones donde antes había problemas”. Para seguir existiendo, la empresa necesita muchas pequeñas soluciones que mejoren la eficiencia y si en eso surge una gran idea ¡Cuánto mejor!

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